Carta digital con pedidos para restaurantes de Salou y Cambrils, sin pagar comisión
En temporada, cada vuelta del camarero a la mesa cuesta minutos y cada pedido por plataforma cuesta comisión. Una carta digital propia con pedidos resuelve las dos cosas, y es tuya.
· 4 min de lectura · Gintonic Comunicación
Julio, ocho y media de la tarde, la terraza llena y dos camareros para dieciocho mesas. Cada mesa pide la carta, espera, pregunta qué lleva la fideuá, pide, y a los veinte minutos quiere otra ronda y no hay nadie a la vista. Eso es la temporada en Salou y en Cambrils, y es donde una carta digital con pedidos deja de ser un capricho.
Y luego está el otro problema: los pedidos para recoger o a domicilio que entran por las plataformas de reparto, que se quedan una comisión de cada pedido que en algunas pasa del veinte por ciento. Sobre un menú de temporada, ese porcentaje es la diferencia entre ganar y no ganar.
Qué es una carta digital con pedidos, y qué no es
No es un PDF de la carta colgado detrás de un código QR. Eso ya lo tiene todo el mundo y no hace nada.
Es una carta que se abre en el móvil del cliente, en su idioma, con fotos, alérgenos y precios al día, desde la que puede pedir sin levantar la mano. El pedido sale en la pantalla o en la impresora de cocina con el número de mesa, y la barra recibe las bebidas por su lado. Y la misma carta sirve para pedir para recoger desde casa, sin que ninguna plataforma se lleve nada.
Los idiomas, que aquí no son un detalle
Buena parte de los clientes de Salou y Cambrils en verano leen en inglés, francés o neerlandés. Una carta digital cambia de idioma sola según el móvil que la abre, y el camarero deja de traducir la carta de memoria en tres idiomas. Los alérgenos, que la ley obliga a informar, van marcados plato por plato y en todos los idiomas a la vez.
Lo que ahorra en una noche de agosto
Vueltas a la mesa: la primera para tomar nota desaparece, y la segunda ronda de bebidas la pide la mesa sola.
Errores de comanda: lo que llega a cocina es lo que el cliente ha escrito, no lo que se entendió con ruido.
Tiempo de la primera comanda: la mesa pide en cuanto se sienta, no cuando alguien llega.
Ticket medio: un postre con foto se pide más que un postre leído de carrerilla.
No hace falta montarlo todo el primer verano. La carta digital con idiomas y alérgenos se puede tener sola, y añadir los pedidos desde la mesa la temporada siguiente, cuando el equipo ya la conozca.
Pedidos para recoger sin pasar por nadie
La misma carta, en una dirección propia, sirve para que el cliente pida desde casa y pase a recoger. Sin comisión, con el cobro por tarjeta si se quiere, y con el teléfono del cliente en vuestra lista y no en la de la plataforma. Es lo que permite mandarle el menú del fin de semana por WhatsApp en octubre, cuando la terraza está vacía.
Las plataformas pueden seguir ahí para quien llegue por ellas. Lo que cambia es que el cliente que ya os conoce tiene una forma de pedir que no os cuesta un porcentaje.
El pago en la mesa, si se quiere
Pedir desde la mesa y pagar desde la mesa son dos decisiones distintas, y conviene tomarlas por separado. El pago con tarjeta desde el móvil ahorra el último viaje del camarero y la cola de la caja a la hora de irse, que en agosto es un tapón de verdad. Pero cambia la relación con la mesa: hay clientes que quieren pedir la cuenta a una persona.
Por eso se monta como opción, no como obligación. Quien quiere pagar desde el móvil lo hace, con la propina sugerida si se quiere; quien prefiere la cuenta de siempre la pide igual. El terminal de pago sigue siendo el vuestro, con las comisiones bancarias de siempre, no las de una plataforma.
Qué hace falta para montarla
Menos de lo que parece: la carta con fotos decentes, una tablet o una impresora de tickets en cocina, un wifi que llegue a la cocina, y alguien del equipo que sea quien cambia precios y marca agotados. Lo demás lo ponemos nosotros.
Se presupuesta por fases y por escrito: primero la carta, después los pedidos en mesa, después los de recoger. El precio se cierra antes de empezar y el pago se reparte por fases, con la carta en uso en unas semanas si las fotos están hechas.
Que te encuentren antes de sentarse
La carta digital trabaja cuando el cliente ya está en la mesa. Para llenar la mesa hay otro trabajo, que es salir en el mapa cuando alguien busca «restaurante en Cambrils» desde el paseo: está explicado en SEO para restaurantes, y cómo trabajamos en la zona, en diseño web en Salou y Cambrils.
Si quieres saber qué costaría la vuestra, cuéntanoslo aquí. Te contestamos en menos de 24 horas laborables.
No. Escanea el código de la mesa y la carta se abre en el navegador del móvil, sin instalar nada. Es una aplicación web, y por eso funciona igual en un iPhone que en un Android y se actualiza sola cuando cambiáis un precio.
Los móviles de los clientes van con sus propios datos, así que la carta sigue abriéndose. Lo que sí necesita conexión es la pantalla o la impresora de cocina; se monta para que, si se corta, los pedidos queden en cola y salgan todos al volver, sin perder ninguno.
Sí, y es de lo primero que se hace. Un panel sencillo desde el móvil para subir un plato, marcarlo como agotado o cambiar un precio, y que se vea en todas las mesas al momento. Cambiar la carta no puede depender de nadie de fuera.
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