Visibilidad en IA

Cómo aparecer en la IA: las seis condiciones que se comprueban antes de nombrarte

Nadie conoce el criterio exacto de un modelo, pero sí se conocen las seis condiciones sin las cuales no hay nada que hacer. Las seis se comprueban una a una, y cuatro las puedes mirar tú esta tarde.

· 6 min de lectura · Gintonic Comunicación

Hay dos formas de no existir para un sistema de inteligencia artificial, y conviene distinguirlas porque se arreglan de manera muy distinta.

Una es que no pueda leerte. Ahí no hay conversación posible: no importa lo bueno que sea tu negocio ni lo bien escrita que esté tu web, porque nunca llega a verla.

La otra es que pueda leerte y aun así no le sirvas. Te ha leído, no ha encontrado nada concreto que decir de ti, y ha nombrado a otro.

Nadie de fuera conoce el criterio exacto con el que un modelo elige a quién cita, y quien te diga lo contrario está vendiendo algo. Pero sí se conocen las condiciones sin las cuales no hay nada que hacer, porque son verificables una a una. Son seis.

1. Que te pueda leer

Los rastreadores de las empresas de inteligencia artificial son distintos del de Google y se autorizan por separado, en el archivo robots.txt de tu web. Si ese archivo los bloquea, tu sitio no entra en el material que se lee y todo lo demás de esta lista da igual.

Bloquearlos es mucho más común de lo que parece. Bastantes plugins de seguridad y no pocas plantillas los cortan por defecto, con buena intención y sin avisar a nadie.

Hay una segunda forma de ser ilegible que casi nadie mira: que el contenido solo aparezca después de ejecutar JavaScript. Google lo resuelve razonablemente bien; varios rastreadores de IA, no. Si el texto de tu web no está en el HTML que llega, para ellos esa página está en blanco.

Compruébalo sin herramientas: escribe tu dominio seguido de /robots.txt. Si ves GPTBot, ClaudeBot o PerplexityBot con un Disallow al lado, esa es la puerta cerrada. El nuestro autoriza nueve rastreadores uno por uno y lleva el motivo escrito dentro: gintonic.tv/robots.txt.

2. Que te encuentre buscando

Esta es la que más gente se salta, y decepciona a quien esperaba un atajo.

Cuando un sistema responde a algo actual, no se lo inventa: busca en la web, lee unas cuantas páginas y resume lo que encuentra. Esa recuperación se apoya en índices de buscador. Si tu web no sale por ninguna búsqueda de tu sector, no está entre las páginas que se leen.

Dicho de otra forma: el posicionamiento de siempre es el suelo sobre el que se construye todo lo demás. No hay una puerta lateral. Lo desarrollamos en SEO y GEO a la vez.

3. Que sepa qué eres, con todas las letras

Una web puede ser preciosa para una persona y opaca para una máquina. Pasa constantemente: titulares del tipo «Soluciones a tu medida» y «Calidad y confianza desde 1998», con fotos grandes, donde en ninguna parte está escrito a qué se dedica la empresa ni a quién atiende.

Una persona lo deduce mirando las fotos. Un sistema que resume, no. Escríbelo literal: qué haces, para quién, dónde y qué cuesta.

Y por debajo del texto, los datos estructurados: un bloque de código que el visitante no ve y que dice sin ambigüedad qué eres, dónde estás, qué vendes y cuándo abres. Sin ese marcado hay que deducirlo, y deducir es equivocarse de vez en cuando. Con él no hay nada que deducir.

4. Que pueda contrastarte fuera de tu web

Aquí se cae la mayoría, y no por culpa de la web.

Antes de recomendar a una empresa, un sistema contrasta lo que dice su web con lo que dicen otros sitios: la ficha de Google, los directorios del sector, las redes, la prensa. Si tu dirección aparece de tres maneras distintas y tu teléfono de dos, ninguna versión resulta fiable del todo. No es que te penalicen: es que no hay una respuesta clara que dar, y ante la duda se cita a otro.

Nos pasó a nosotros y no es un ejemplo cómodo: nuestra propia web publicaba una dirección que no coincidía con la de la ficha de Google ni con la del registro mercantil. Tres versiones de la misma calle. Lo encontramos auditándonos.

Arreglarlo no cuesta dinero, cuesta una tarde. Es el trabajo más aburrido de esta lista y el que más rinde, y por eso casi nadie lo hace.

5. Que encuentre algo citable

Los sistemas generativos citan fragmentos, no páginas enteras. Cogen un trozo, lo mezclan con otros y devuelven un párrafo. Así que la unidad de trabajo no es la página: es el bloque.

Un bloque que responde a una pregunta concreta, entero y con el dato dentro, se puede coger tal cual. Una página donde la respuesta a «cuánto cuesta» está repartida entre cuatro secciones, un desplegable y una tabla, es difícil de citar.

Compruébalo así: saca un párrafo de tu web y léelo fuera de contexto. Si sigue teniendo sentido y lleva el dato dentro, sirve. Si hace falta lo que había alrededor para entenderlo, no.

Y esto no empeora la página para las personas. Suele mejorarla, porque nadie lee de arriba abajo: la gente escanea buscando su respuesta.

6. Que lo que sepa de ti esté vigente

La última pasa desapercibida hasta que da un disgusto. Si por ahí queda una ficha vieja con un teléfono que ya no es, un directorio con la dirección anterior o una página tuya que describe servicios que dejaste de prestar, eso también se lee y también se resume.

No hay ningún botón para editar lo que responde un modelo sobre tu empresa. Se corrige en el origen: en las fuentes públicas donde está el dato viejo.

En qué orden hacerlo

Importa, porque hacerlo al revés es lo habitual y es caro. Marcar con datos estructurados una web que nadie puede rastrear no sirve absolutamente de nada.

  • Desbloquea los rastreadores. Es gratis y son dos minutos.
  • Arregla la base de posicionamiento, si tu web no aparece por nada.
  • Iguala nombre, dirección y teléfono en todas partes, empezando por la ficha de Google.
  • Escribe en la primera pantalla qué haces y para quién, sin adornos.
  • Responde por escrito las cinco preguntas que más te hacen antes de contratar, cada una en tres frases y con el número dentro.
  • Y al final, el marcado fino y el seguimiento.

Los cinco primeros puntos los puede hacer cualquiera sin contratar a nadie.

Y luego, cada motor tiene lo suyo

Lo de arriba vale para todos. A partir de ahí, cada sistema tiene su maquinaria, y las dos que más preguntas nos generan tienen página propia:

Si tu cliente es de tu ciudad y no de toda España, el caso concreto está en aparecer en ChatGPT con un negocio local. Y si ya has probado a preguntar por tu sector y no salías, la lista de causas está en por dónde mirar cuando la IA no te menciona.

Lo que no se puede prometer

Que te nombren. Ni cuándo. Ni comprobarlo de forma estable, porque la misma pregunta hecha dos veces puede dar respuestas distintas, y lo que ve alguien desde Tarragona no tiene por qué coincidir con lo que ve alguien desde Madrid.

Lo que sí se puede hacer es quitar de en medio todo lo que hoy te deja fuera. Eso es trabajo concreto, se verifica y se enseña. Si quieres que miremos en cuál de las seis condiciones estás fallando, te lo decimos gratis.

Cómo trabajamos la visibilidad en IA

Preguntas

Lo que nos preguntan sobre esto.

No, y desconfía de quien lo venda. No existe un espacio publicitario dentro de una respuesta generada que se compre como se compra un anuncio en Google. Lo que sí se trabaja es que tu información esté disponible, sea legible y resulte coherente. Eso mejora las probabilidades; no las garantiza nadie.

Poco, y conviene saberlo antes de gastar. Los sistemas que responden con información actual recuperan páginas de la web antes de resumirlas, y esa recuperación se apoya en índices de buscador. Si no apareces por ninguna búsqueda, tampoco estás en el material que se lee. Primero la base.

Depende de cada cuánto rastree tu sitio cada sistema, y eso ni lo controlamos ni lo publican. Los cambios técnicos se aplican el mismo día; que un modelo los recoja y los use es otra cosa. Cualquiera que te dé una fecha se la está inventando.

El noventa por ciento del trabajo sirve para todos: que te puedan leer, que se entienda qué eres, que tus datos coincidan y que haya párrafos citables. Lo específico de cada uno son los rastreadores, que se autorizan por separado y con nombres distintos.

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