Cómo posicionar tu web en Google, por orden de importancia
Casi todas las guías te dan cincuenta cosas que hacer sin decirte cuál va primero. Esto es lo mismo puesto en orden, que es lo que de verdad cambia el resultado.
· 5 min de lectura · Gintonic Comunicación
Si buscas cómo posicionar una web te van a salir guías con cincuenta puntos. El problema de esas listas no es que estén mal: es que ponen al mismo nivel arreglar un enlace roto y reescribir toda tu estrategia de contenido, y así no se decide nada.
Esto es lo mismo pero ordenado. Empieza por arriba y no pases al siguiente punto hasta tener resuelto el anterior. Si haces solo los tres primeros, ya habrás hecho más que la mayoría de tu competencia.
1. Que Google pueda entrar y entenderte
Suena básico y es donde más webs se caen sin saberlo. Si tu sitio pide que no lo indexen, si el archivo robots.txt bloquea el rastreo o si el texto solo aparece después de ejecutar código, no hay nada más que hacer: lo demás da igual.
La comprobación son diez segundos. Escribe en Google site:tudominio.com y mira si aparecen tus páginas. Si no sale nada, tienes un problema técnico y lo explicamos entero en por qué tu web no aparece en Google.
2. Elegir qué búsquedas pelear
Este es el punto que más resultados cambia y el que casi nadie piensa. La mayoría de negocios quieren posicionar por la palabra más gorda de su sector, que es exactamente la que no les conviene.
«Abogado» tiene un volumen enorme y no la vas a ganar nunca. Aunque la ganaras, quien la escribe está mirando, no contratando. «Abogado de extranjería en Tarragona» tiene una fracción de las búsquedas y trae a alguien que ya sabe lo que necesita.
La regla que funciona: cuanto más específica es la búsqueda, menos gente la pelea y más cerca está de comprar quien la hace. Empieza por lo específico y sube, no al revés.
Para encontrar las tuyas, apunta durante dos semanas las preguntas exactas con las que te llaman los clientes. Esas frases, tal cual, son tus búsquedas. Valen más que cualquier herramienta.
3. Una página por cada cosa que vendes
Una sola página que enumera seis servicios no posiciona por ninguno de los seis. Google necesita entender de qué va cada dirección, y una página que va de todo no va de nada.
Cada servicio con el que ganas dinero de verdad quiere su propia página, con su explicación, su precio y sus ejemplos. Lo mismo con las zonas si trabajas varias: nosotros tenemos una por Tarragona, otra por Reus y así con las cinco donde vamos.
Eso sí, escritas de verdad. Clonar la misma página cambiando el nombre del pueblo es un patrón que Google detecta y no premia.
4. Escribir para quien busca, no para el buscador
El truco de repetir la palabra clave quince veces murió hace años. Lo que funciona ahora es aburrido de explicar y difícil de hacer: responder mejor que los demás a lo que la persona quería saber.
En la práctica eso significa poner los datos. Precios, plazos, qué incluye, qué no incluye, en qué zona trabajas. Una página con cifras concretas gana a diez páginas de adjetivos, y de paso te ahorra llamadas de gente que solo quería el presupuesto.
Sirve también para lo que viene después. Los sistemas de inteligencia artificial citan fragmentos con datos dentro, no párrafos genéricos, y eso lo contamos en SEO y GEO a la vez.
5. La parte local, si tu cliente está cerca
Si vives de gente de tu zona, aquí se juega más de la mitad de la partida y no en los resultados normales. En una búsqueda local aparecen primero los anuncios, después el mapa con tres fichas, y solo entonces los resultados de siempre. Estar el octavo en orgánico significa estar muy por debajo de donde mira nadie.
El mapa no lo gana tu web: lo gana tu ficha de empresa en Google, y la categoría que tengas puesta decide en qué búsquedas compites. Está explicado con detalle en el artículo de SEO local.
6. Velocidad y móvil, medidos en un móvil
La mayoría de tus visitas llegan desde un teléfono, muchas con datos y a media calle. No basta con que la web se adapte: tiene que cargar rápido con mala cobertura.
La prueba honesta es coger tu móvil, apagar la wifi y entrar en tu web. Lo que tarde eso es lo que tarda de verdad, no lo que marca el ordenador de la oficina.
7. Enlaces, y por qué van los últimos
Que otras webs te enlacen sigue contando, y mucho. Va al final de esta lista por una razón práctica: conseguir enlaces buenos es lento y caro, y no compensa hasta que el resto está resuelto. Enlazar una web que no se entiende es tirar el esfuerzo.
Cuando llegue el momento, los que valen son los de sitios reales de tu entorno: la asociación de comerciantes, la cámara, el medio local, el proveedor que te menciona. Comprar paquetes de enlaces es la forma más rápida de meterse en problemas.
Lo que no vas a leer aquí
Que se puede garantizar la primera posición. Quien decide el orden es Google, no publica su criterio y no acepta encargos. Cualquiera que te lo prometa está vendiendo algo que no controla.
Y que esto va rápido. Los cambios técnicos se aplican en horas, pero competir por una búsqueda con gente que lleva años se cuenta en meses. Lo desglosamos en cuánto tarda el SEO en dar resultados.
Si prefieres que te digamos en qué punto de esta lista estás antes de tocar nada, pídenos el análisis. Es gratis y te decimos también lo que ya está bien.
Buena parte sí. Elegir bien las búsquedas, escribir una página por servicio y cuidar la ficha de Google no requiere a un técnico, requiere tiempo y saber qué pregunta tu cliente. Lo que suele necesitar ayuda es la parte técnica y el diagnóstico de por qué algo no funciona.
Menos de las que te apetece. Un negocio pequeño con cuatro o cinco búsquedas bien trabajadas rinde más que uno persiguiendo cuarenta a medias. Cada búsqueda seria pide su propia página con contenido propio.
No, y hace décadas que no. Google entiende sinónimos y contexto, así que repetir «fontanero en Reus» quince veces solo consigue que el texto sea incómodo de leer. Escribe para la persona y usa la palabra donde toca: el título, un encabezado y el cuerpo con naturalidad.
Entonces no pelees su misma búsqueda de frente. Baja a lo específico: el servicio concreto, el barrio, el sector. Ahí hay mucha menos gente y el cliente que llega está más cerca de contratar.
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Y cuando quieras pasar a la práctica.
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