Software a medida

Un CRM a medida para una empresa de reformas de Reus: los presupuestos que no se pierden

La mayoría de reformas no se pierden por precio: se pierden porque nadie volvió a llamar. Un CRM hecho para cómo trabaja una empresa de reformas hace ese seguimiento solo.

· 4 min de lectura · Gintonic Comunicación

Pongamos una empresa de reformas de Reus de cuatro personas. Entran seis u ocho peticiones al mes: por la web, por WhatsApp, por un vecino. Se hace la visita, se manda el presupuesto, y a partir de ahí… depende. Depende de que alguien se acuerde de llamar, de que el WhatsApp no haya bajado veinte conversaciones, de que el papel siga en la furgoneta.

De cada diez presupuestos, algunos se cierran, otros se pierden por precio y hay un grupo, que suele ser el más grande, que ni sí ni no: el cliente iba a pensarlo y nadie volvió a preguntar. Ese grupo es donde está el dinero, y es el que un CRM a medida trabaja solo.

Por qué los CRM genéricos no cuajan en una empresa de reformas

Casi todas las empresas de reformas que conocemos han probado uno. Y casi todas lo han dejado a los dos meses, por los mismos motivos.

Están pensados para equipos de ventas de software, con embudos, oportunidades y doscientas opciones que nadie de la obra va a tocar. Cobran por usuario al mes, así que el encargado y el electricista no tienen acceso y todo pasa por el jefe. Y no saben qué es una visita, ni una obra, ni un certificado final: hay que retorcerlos para que encajen, y en cuanto hay que retorcer algo se deja de usar.

Qué lleva un CRM hecho para reformas

Lo contrario: pocas pantallas y las que hacen falta, en el orden en que pasan las cosas.

  • Contacto: llega solo desde el formulario de la web o se apunta en diez segundos desde el móvil.
  • Visita: fecha en el calendario, fotos y medidas tomadas en el sitio, notas de lo que pide el cliente.
  • Presupuesto: enviado, con la fecha, y el aviso automático si a los siete días no hay respuesta.
  • Obra: en marcha, con el calendario de gremios y lo que falta por certificar.
  • Cierre: factura final y, a los seis meses, el aviso para preguntar qué tal y pedir la reseña.

Cada obra es una ficha. Cada persona del equipo ve las suyas. Y el jefe ve, en una sola pantalla, cuántos presupuestos hay vivos, de cuánto, y cuáles llevan demasiado tiempo sin respuesta.

El seguimiento es donde está el dinero

El aviso de «presupuesto enviado hace una semana sin respuesta» parece poca cosa. Es lo que más obras cierra.

Porque la llamada de seguimiento casi nunca es una venta agresiva: es «¿tuviste alguna duda con el presupuesto?». Y muchas veces la duda existe —una partida que no entendió, una fecha que no le cuadra— y se resuelve en dos minutos. Sin el aviso, esa llamada no se hace, y la obra se la lleva quien sí llamó.

Apunta durante un mes cuántos presupuestos mandas y cuántos cierras. La mayoría de empresas no lo sabe, y el número real suele sorprender. El CRM te lo dará cada mes sin apuntar nada.

Cómo es una semana normal con el CRM

El lunes por la mañana, el jefe abre una pantalla y ve tres presupuestos que llevan más de una semana sin respuesta, con el teléfono al lado. Tres llamadas de dos minutos antes de salir a la obra. Una se cierra esa semana.

El miércoles entra un contacto desde la web a las once de la noche. El jueves a primera hora ya tiene visita en el calendario, porque el propio programa propuso los huecos libres. En la visita, el encargado hace cuatro fotos y apunta las medidas desde el móvil; el presupuesto se redacta el viernes con esas fotos delante, no de memoria.

Y a final de mes, sin que nadie haga cuentas: cuántos presupuestos salieron, de cuánto, cuántos se cerraron y cuánto tardaron. Es el número que decide si hace falta otro comercial o si lo que falta es llamar.

Conectado con lo que ya tenéis

Un CRM a medida no sustituye vuestro programa de facturas ni vuestra web. Se conecta: el formulario de la web crea el contacto, el presupuesto aprobado pasa a la facturación con un clic, y el WhatsApp sigue siendo WhatsApp, solo que la conversación queda enlazada a la ficha de la obra.

Se construye por fases: primero contactos y presupuestos con su seguimiento, que es lo que quita el dolor grande; después las obras; después la facturación. El precio se cierra por escrito antes de empezar y el pago se reparte por fases.

Y que los contactos entren

Un CRM ordena lo que entra. Para que entre más, hay que salir cuando alguien de Reus busca «reforma integral» o «reforma de baño»: cómo se hace está en SEO para empresas de reformas, y cómo trabajamos aquí, en diseño web en Reus.

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Preguntas

Lo que nos preguntan sobre esto.

Es cuando más sentido tiene. En una empresa grande hay alguien que solo hace seguimiento; en una de tres, lo hace el jefe cuando se acuerda. Un CRM que avisa solo es la persona que os falta, y no cobra por usuario.

Se hace para eso. Desde el móvil, con las fotos de la visita, el presupuesto aprobado y el teléfono del cliente a un toque. Si solo funcionara en el ordenador de la oficina, nadie lo abriría, y un CRM que nadie abre es un gasto.

Se cargan. Un Excel bien hecho se importa en una tarde, con sus clientes y sus estados. No se empieza de cero: se empieza con lo que ya hay, ordenado.

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