Qué necesita la web de un negocio de Tarragona para traer clientes
La mayoría de webs de negocio local fallan en las mismas siete cosas, y ninguna tiene que ver con que sea bonita. Esto es lo que sí decide que suene el teléfono.
· 5 min de lectura · Gintonic Comunicación
Casi todas las webs de negocio local que revisamos están bien hechas en lo visual y fallan en lo mismo. No es una cuestión de gusto ni de si está anticuada: es que faltan cosas concretas que deciden si quien entra llama o cierra la pestaña.
Van por orden de impacto, de lo que más cambia a lo que menos.
1. Decir qué haces y dónde, en la primera pantalla
Suena obvio y se incumple constantemente. Titulares tipo «Comprometidos con la excelencia» sobre una foto grande, y en ninguna parte visible aparece el oficio ni la ciudad.
Quien entra viene de una búsqueda y tiene una duda: ¿esta gente hace lo que necesito y trabaja donde estoy? Si no lo resuelves en cinco segundos, se va. Y ese texto es también lo que leen Google y los sistemas de inteligencia artificial para saber a qué te dedicas.
2. Un precio, o al menos un rango
Esta es la más incómoda y la que más discutimos con clientes. El miedo es razonable: si pongo precio, el que busca barato se va. Pues sí, se va, y eso es exactamente lo que quieres, porque ese no iba a contratarte.
Lo que pasa cuando no hay precio es peor: se va también el que sí podía pagarlo, porque no quiere pedir presupuesto para descubrir que se ha equivocado de sitio. Nosotros publicamos los nuestros y no lo hemos lamentado.
Si tu trabajo es demasiado variable, pon un desde, o el precio de lo más habitual, o el rango de un proyecto típico. Cualquier cosa antes que nada.
3. Una página por cada servicio de verdad
Una sola página que enumera seis servicios en seis párrafos no posiciona por ninguno de los seis y no convence a nadie de ninguno.
Cada servicio que te dé dinero de verdad quiere su propia dirección, con su explicación, su precio y sus ejemplos. Es más trabajo de escribir y es la diferencia entre aparecer y no aparecer.
4. Prueba de que existes y de que trabajas
Trabajos hechos, con foto y con el problema que resolvían. Reseñas reales. El nombre de la persona que te va a atender. Un teléfono que se ve sin buscarlo.
Un negocio de Tarragona compite contra plataformas nacionales que son más baratas y más rápidas. Tu ventaja es que estás aquí y que se te puede mirar a la cara. Si tu web no lo demuestra, has renunciado a lo único que no te pueden copiar.
Nosotros lo enseñamos en la página de proyectos, con la decisión de diseño explicada en cada caso.
Prueba honesta: abre tu web en el móvil y cuenta cuántos toques hacen falta para llamarte. Si son más de uno, es un toque de más.
5. Que vaya bien en el móvil, medido en el móvil
La mayoría de las visitas de un negocio local llegan desde un teléfono, muchas veces con datos y a media calle. No basta con que la web «se adapte»: tiene que cargar rápido con mala cobertura y tener los botones donde llega el pulgar.
La comprobación es sencilla y casi nadie la hace: coge tu móvil, desactiva la wifi y entra en tu web. Lo que tarde eso es lo que tarda de verdad, no lo que dice el ordenador de la oficina.
6. Una página por zona, si trabajas varias
Si atiendes en Tarragona, Reus y El Vendrell, una sola página que diga «trabajamos en toda la provincia» no compite en ninguna de las tres búsquedas.
Hace falta contenido propio de cada zona: cómo es competir allí, qué sectores hay, algún trabajo hecho en la zona. Y escrito de verdad, porque clonar la misma página cambiando el nombre del pueblo es un patrón que Google detecta y no premia. Nosotros tenemos una por Tarragona, otra por Reus y así con las cinco zonas donde trabajamos.
7. Que la puedan leer las máquinas
Cada vez más gente pregunta a un asistente en lugar de buscar. Para que un sistema así pueda recomendarte necesita entender sin ambigüedad qué eres, dónde estás y qué cobras, y eso se consigue con datos estructurados y con respuestas escritas en bloques que se sostengan solos.
Es trabajo invisible para el visitante y hoy casi nadie lo tiene hecho en la provincia. Lo explicamos entero en qué es el GEO.
Y la parte que casi nadie cuida: cómo te contactan
Se trabaja mucho la portada y luego el contacto es un formulario de ocho campos con un «Enviar» gris al final. Ahí se pierde gente que ya estaba convencida.
Tres cosas que cambian el número de mensajes que recibes.
Pide lo mínimo. Cada campo obligatorio es una excusa para irse. Con saber quién es, cómo contactarle y qué necesita hay de sobra para llamar y preguntar el resto.
Ofrece más de una vía. Hay quien no rellena formularios y llama. Hay quien no llama nunca y escribe por WhatsApp. Poner las tres cuesta poco y cada una recoge a un tipo de persona distinta.
Di cuándo vas a contestar. «Respondemos en menos de 24 horas» reduce la ansiedad de quien acaba de escribir a un desconocido. Y luego cúmplelo, que es la parte difícil.
Casi siempre menos de las que se piden. Con inicio, una página por cada servicio importante, una de trabajos y una de contacto vas sobrado. Las webs de quince páginas de un negocio de cinco personas suelen tener diez páginas que no visita nadie.
Depende de quién sea tu cliente. Si te buscan cuando ya tienen el problema claro, como un cerrajero, importa poco. Si tu cliente compara y se informa antes de decidir, el blog es lo que te mete en esa conversación.
Se notan, y restan. Un negocio local compite con la cercanía como principal ventaja, y una foto de una oficina de Nueva York con gente sonriendo dice justo lo contrario. Las fotos de tu local hechas con el móvil funcionan mejor de lo que la gente cree.
Servicios
Y cuando quieras pasar a la práctica.
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