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SEO para restaurantes: salir cuando alguien busca dónde comer

En hostelería, la mayoría de las decisiones se toman en el mapa y no en la web. Esto es lo que hay que tener en orden, y en qué orden.

· 4 min de lectura · Gintonic Comunicación

En hostelería el orden de prioridades no es el que se supone. La web importa, pero llega después. Lo que decide la mayoría de las comidas es una búsqueda hecha desde el móvil, de pie, a veinte minutos de sentarse, y lo que sale ahí arriba es el mapa.

Así que empecemos por el mapa.

La ficha manda

Cuando alguien busca dónde comer cerca, Google enseña primero un bloque de tres sitios con su mapa. Ese bloque se lleva la mayoría de los clics, y entrar en él depende de tres cosas: la distancia respecto a quien busca, lo completa que esté tu ficha y las reseñas.

La distancia no la controlas. Las otras dos, enteras.

Una ficha completa significa categoría principal correcta, horario real —incluidos festivos y el día de cierre—, teléfono, dirección exacta, enlace a la web, fotos hechas este año y no de la inauguración, y los atributos rellenos: terraza, accesible, apto para celíacos, reserva, para llevar. Esos atributos son casillas y son justo por lo que la gente filtra.

Un detalle que cambia mucho y cuesta cinco minutos: el horario de festivos. Si abres un festivo y tu ficha dice que ese día cierras, Google enseña «Cerrado» en rojo y esa mesa se sienta en otro sitio.

El menú en PDF es contenido invisible

Es el error más repetido del sector y el más fácil de arreglar.

La carta suele estar en un PDF o, peor, en una foto. Para una persona funciona a medias —hay que ampliar, se lee mal en el móvil— y para el buscador no funciona nada: es una caja cerrada de la que no se lee el contenido.

Si esos mismos platos están escritos en texto dentro de una página, cada uno es una oportunidad. Quien busca «arroz de bogavante» y el nombre de tu pueblo tiene una intención altísima y muy poca competencia, porque casi ningún restaurante de la zona tiene su carta en texto.

Y hay un motivo más, que ahora pesa: cuando alguien le pregunta a un asistente de inteligencia artificial dónde cenar arroz en tu zona, ese asistente lee texto. Un PDF con la carta no entra en esa respuesta. Lo contamos entero en cómo aparecer en ChatGPT con un negocio local.

Prueba rápida: busca en Google tu plato más característico seguido del nombre de tu pueblo. Si no sales tú, que lo cocinas, sale alguien que solo lo ha escrito.

Las reseñas, sin trucos

Pesan mucho y por eso hay mucha tentación. Comprar reseñas es la peor idea posible: Google las detecta cada vez mejor y la sanción se lleva la ficha entera, que es el activo del que vives.

Lo que funciona es aburrido y lento. Pedirlas en el momento bueno, que es cuando alguien te dice que ha comido muy bien, no en un correo tres días después. Ponerlo fácil, con un enlace directo o un código en la cuenta. Y responderlas todas, sobre todo las malas.

Sobre las malas: nadie se cree un cinco sobre cinco perfecto. Una nota de 4,6 con respuestas educadas a las tres quejas que hay transmite más confianza que un cinco redondo con veinte reseñas de la misma semana.

Qué tiene que hacer la web

Con la ficha en orden, la web tiene tres trabajos concretos.

Sostener la ficha. Mismo nombre, misma dirección y mismo teléfono, escritos igual en los dos sitios. Si en la web pone «Calle» y en la ficha «C/», y el teléfono está de dos formas, ninguna versión es fiable del todo.

Llevar las reservas por tu canal. Cada reserva que entra por una plataforma lleva comisión. Cada una que entra por tu web, no. Un botón de reserva visible en la primera pantalla y un teléfono a un solo toque cambian el reparto.

Contar lo que la ficha no cabe. El menú del día actualizado, los grupos, el privado para celebraciones, si hay cocina para celíacos de verdad. Eso son páginas propias, cada una para una búsqueda distinta.

Las búsquedas que valen en hostelería

No es «restaurante» a secas: ahí compites con todo el mundo y con los portales. Lo que trae mesas es más concreto.

  • El plato o la especialidad con la zona: «arroz a banda en Cambrils», «cocina de brasa en Reus».
  • La ocasión: «restaurante para comida de empresa en Tarragona», «sitio para cenar con niños».
  • La necesidad concreta: «restaurante celíacos Tarragona», «terraza con vistas».
  • El menú del día, que es una búsqueda diaria y casi nadie la trabaja.

Cada una de esas es una página o una sección, no una palabra metida a la fuerza en la portada.

Por dónde empezar mañana

Si solo puedes hacer tres cosas: completa la ficha entera con horarios de festivos incluidos, saca la carta del PDF y ponla en texto, y monta una rutina para pedir reseñas.

Eso es gratis y es la mitad del trabajo. La otra mitad —las páginas por plato, por ocasión y por zona— es lo que hacemos en el trabajo de posicionamiento, y lo puedes ver aplicado a la provincia en SEO local en Tarragona.

Si quieres que le echemos un vistazo al tuyo y te digamos qué falta, no cuesta nada.

Cómo trabajamos el SEO local

Preguntas

Lo que nos preguntan sobre esto.

Sí, aunque la ficha traiga más gente. La ficha es de Google y sus reglas las pone Google: la puede suspender, cambiar o llenar de sugerencias de terceros. La web es tuya, sostiene la ficha con información coherente y es donde entran las reservas sin comisión.

Para el buscador, sí. Un PDF y una foto de la carta son cajas cerradas: el contenido no se lee ni se puede citar. Si tus platos están en texto dentro de una página, puedes aparecer cuando alguien busca ese plato concreto en tu zona, que es una búsqueda con muchísima intención.

Sí, y sobre todo a las malas. No por el algoritmo, sino porque quien lee una reseña mala mira si hay respuesta y cómo es. Una respuesta corta, educada y concreta convierte una queja en una demostración de cómo tratas a la gente.

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