Web a medida o plantilla: qué le conviene a un negocio pequeño
La respuesta honesta es que depende, y depende de cosas concretas. Estas son, con los costes que nadie te cuenta hasta que ya has pagado.
· 5 min de lectura · Gintonic Comunicación
La pregunta llega siempre con la misma frase detrás: «he visto que por sesenta euros al año me hago una». Y es verdad, se puede. La cuestión no es si se puede, es qué pasa después.
Vamos a ser justos con las dos opciones, porque las dos tienen sentido según el caso.
Cuándo una plantilla es la decisión correcta
Cuando estás validando algo. Si acabas de montar el negocio y todavía no sabes qué servicio va a tirar, gastarte dos mil euros en una web que describe con precisión un plan que puede cambiar en seis meses es tirar el dinero.
Cuando la web es una tarjeta de visita. Hay negocios que viven del boca a boca y solo necesitan que quien pregunta por ellos encuentre un teléfono, un horario y cuatro fotos. Eso una plantilla lo hace bien.
Y cuando no hay presupuesto. Una plantilla decente es infinitamente mejor que no tener nada, y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo.
Los costes que no se ven
Aquí es donde la cuenta cambia, y conviene mirarla entera antes de decidir.
El primero es tu tiempo. Montar una plantilla y dejarla presentable son entre veinte y cuarenta horas para alguien que no lo ha hecho nunca. Si tu hora vale algo, échale la cuenta.
El segundo son los textos. La plantilla te da la caja, no lo que va dentro. Y escribir qué haces, para quién y por qué deberían elegirte a ti es la parte difícil, la que de verdad decide si la web funciona. Casi todo el mundo la resuelve dejando el texto de relleno adaptado a medias.
El tercero es el peso. Las plantillas comerciales traen veinte diseños de ejemplo y cargan el código de los veinte aunque uses uno. Eso se paga en velocidad, y la velocidad se paga en visitas que se van antes de que cargue.
El cuarto es lo que no te deja hacer. Llega el día en que necesitas un formulario con tres pasos, o una página por cada zona donde trabajas, y descubres que la plantilla no lo contempla.
La cuenta honesta no es «plantilla 60 € contra web a medida 1.500 €». Es «60 € más treinta horas tuyas más los textos sin resolver» contra «1.500 € y el problema cerrado». Según cuánto valga tu tiempo, gana una u otra.
Cuándo compensa el trabajo a medida
Cuando la web es un canal de venta y no un folleto. Si esperas que te entren clientes por ahí, la estructura y los textos dejan de ser decoración y pasan a ser la herramienta.
Cuando compites en algo disputado. Si en tu sector hay diez empresas peleando las mismas búsquedas en la provincia, la diferencia la marcan cosas que una plantilla no te va a dar: velocidad, estructura, páginas por zona, contenido propio.
Cuando tu proceso de venta no es el estándar. Presupuestos por medidas, reservas con condiciones, catálogos que cambian. En cuanto te sales de lo previsto, la plantilla se convierte en una pelea diaria.
Y cuando ya has probado la plantilla y no funciona. Es el caso más frecuente de los que nos llegan, y no tiene nada de vergonzoso: fue la decisión correcta en su momento y se ha quedado corta.
Las tres preguntas antes de decidir
¿De dónde van a venir tus clientes el año que viene? Si la respuesta es del boca a boca, la web importa menos y una plantilla basta. Si es de Google o de que te recomienden por internet, la web es la herramienta principal.
¿Cuánto vale una hora tuya? Multiplícala por treinta y compárala con la diferencia de precio. A muchos autónomos les sale que montarla ellos es más caro.
¿La web va a ser tuya? Esta es la que casi nadie pregunta y la que más problemas da después. Que el dominio esté a tu nombre, que puedas llevarte los contenidos y que no dependas de una plataforma cerrada de la que no se pueda salir.
Qué preguntar a quien te la vaya a hacer
Da igual a quién contrates, nosotros incluidos. Estas cinco preguntas separan a quien va a hacer un trabajo de quien va a montarte una plantilla y cobrarte a medida.
¿A nombre de quién queda el dominio? Tiene que ser el tuyo. Si queda a nombre de la agencia, el día que quieras cambiar de proveedor empieza una negociación incómoda.
¿Quién escribe los textos? Si la respuesta es «nos los pasas tú», el presupuesto es de montaje, no de diseño, y el trabajo difícil sigue siendo tuyo. No está mal, pero conviene saberlo antes de comparar precios.
¿Qué pasa si quiero cambiar algo dentro de un año? Que exista respuesta, y que tenga precio.
¿Puedo ver algo antes de pagar? Nosotros diseñamos la portada entera gratis por este motivo: es la única forma de que juzgues el trabajo y no la promesa.
¿Está el precio cerrado por escrito? Un presupuesto que dice «a partir de» y no detalla qué incluye acaba en una factura distinta a la esperada.
Lo que hacemos nosotros
Trabajamos a medida, así que no somos neutrales y prefieres saberlo. Lo que sí hacemos es quitarte el riesgo de la decisión: diseñamos tu página de inicio completa, con tu marca y tus textos, y la ves terminada antes de contratar nada. Si no te convence, no pagas y no hay contrato.
Los precios están escritos y cerrados antes de empezar, desde 483 €. Y si después de leer esto crees que lo tuyo es una plantilla, te lo diremos igual: preferimos eso a montarte algo que no necesitas.
No por ser plantilla. Posiciona peor cuando arrastra código que no usas y carga lento, que es lo habitual en las plantillas que traen veinte diseños de ejemplo. Una plantilla ligera y bien configurada puede posicionar perfectamente.
Sí, y muchas veces es lo sensato. Lo que conviene proteger desde el principio es el dominio, los textos y las direcciones de las páginas: si eso es tuyo y está ordenado, cambiar el diseño después no te hace perder posicionamiento.
El trabajo previo, no el diseño. Decidir qué se cuenta, en qué orden y con qué palabras es lo que lleva tiempo. La parte de dibujar y programar es la más predecible de todas.
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Y cuando quieras pasar a la práctica.
Esto es lo que hacemos, con el precio delante y los trabajos para verlo.
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